Vivió la muerte de sus padres, el horror del campo de concentración más sangriento de la historia y el terrible sufrimiento que la Alemania Nazi le hizo sentir a sus víctimas durante la Segunda Guerra Mundial.
Aún así Eddie Jaku asegura que es feliz, y que a sus 98 años quiere enseñarle a los jóvenes que todo se reduce a 'dar' más que a 'recibir'.

Eddie Jaku fue entrevistado por un reconocido podcast llamado 'No Filter', del sitio australiano Mamamia y en la charla dio algunos de sus valores fundamentales para ser feliz.
En primer término destacó que, a pesar de todo lo que sufrió, no hay que odiar a nadie. 'El odio es una enfermedad.
Destruye primero a tu enemigo, pero a ti también',
aclaró.

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Luego resaltó el valor de la solidaridad y la ayuda a los otros: 'Hay más placer en dar que en quitar'.
Esa fue una enseñanza de su padre y todavía la recuerda como una ley.
'Sé que lo que das tiene su recompensa.
Si no das nada, no recibes nada',
completó.
Y luego contó su gran secreto para sentirse 'el hombre más feliz del mundo'. 

'Quiero enseñarles a todas las personas que son jóvenes: si no aprenden de nosotros, no habrá futuro', contó Eddie.

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¿Qué es eso que lo hace sentir completo? 'Una buena esposa y la amistad'. Simplemente eso, aunque no son muchos los que lo tienen en claro, es por eso que afirma que su objetivo por estos tiempo es transmitir sus aprendizajes a las nuevas generaciones: 'Quiero enseñarles a todas las personas que son jóvenes: si no aprenden de nosotros, no habrá futuro'.

Eddie Jaku tiene 98 años y contó que una buena esposa y la amistad, son sus secretos.

Como muchos sobrevivientes de una guerra y en especial del Holocausto, Eddie sufrió tragedias dolorosas y terribles.
Sin embargo logró ponerse de pie. Fue en la noche del 17 de octubre de 1942 cuando empezó la pesadilla que se extendió durante 15 meses. 

En la noche del 17 de octubre de 1942 cuando empezó la pesadilla de Eddie que lo tuvo 15 meses en un campo de concentración.

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Junto a sus padres y su hermana formaban una familia judía que se refugiaba en lo alto de una casona en la Bélgica dominada por los nazis. 'Alguien nos denunció', explicó Eddie al referirse sobre aquel inolvidable momento.
Cuando llegó a su casa no había nadie más que soldados esperándolo para llevarlo a un campo de concentración.

Josef Mengele fue el encargado de definir su futuro.
Foto: AFP

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Auschwitz, fue el destino y al llegar el diabólico doctor Josef Mengele definió su futuro y el de sus familiares. Sus padres fueron enviados a la cámara de gas, él al campamento de trabajo. 'Vi a mi padre ir en un camión.
Así que fui detrás de él, me agaché y estaba casi en la camioneta cuando un buen hombre, un buen soldado dijo: '¡Oye, tú! ¿No te dijo que fueras por este lado? '.

En Auschwitz Eddie encontró su manera de sobrevivir como gerente de un taller.

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El inicio de la pesadilla fue desgarrador pero poco a poco Eddie, quien estudiaba ingeniería antes de que estallara la guerra, fue encontrando el camino para sobrevivir a partir de sus conocimientos.
Con el tiempo lo nombraron gerente de un taller y durante dos meses lo enviaron a trabajar directamente para Mengele, quien le encargó que hiciera una pequeña mesa de operaciones.

El ingreso a Auschwitz, un paisaje que Eddie no quiere visitar nunca más (Foto: AP)

Hoy vive en Sydney y a los 98 años se mantiene vigente, lúcido y con la certeza de que tiene un gran motivo por el que vale la pena seguir viviendo y de la mejor manera: 'Les enseñaré a los niños cómo ser felices y hacer de este mundo un lugar mejor para todos'.

Fuente: Diario Clarín >> lea el artículo original